lunes, 26 de septiembre de 2011

I'm going to rape you ♥

La situación no abarca, ni interpreta ni mucho menos recuerda coincidencia alguna con intenciones pasadas. Pero tampoco niega esa posibilidad. En ningún caso.

Tres dedos de ceniza perecían posterior a un filtro de Marlboro corriente y caían sobre las limpias sábanas que siempre quedan sucias. El cenicero estaba demás. Los abundantes rayos solares, que se pronunciaban por entremedio de los cristales del baño, se reflejaban en sus enormes pechos, mordisqueados y más jugosos que nunca. Ambos se miraban fijamente. A él sólo le quedaban los calcetines puestos, a ella, los anillos de algún antiguo amor. Eran las 11:00 am. y ambos se miraban. Era una mirada suave, de ternura, con los ojos húmedos de alegría. Ella no quería ningún compromiso, él tampoco, pero el reflejo de sus pupilas y los latidos del corazón eran más fuertes que cualquier tipo de orgullo o mala experiencia olvidada en el pasado.. o quizás hace uno o dos meses atrás. Ella, con su pelo corto, un poco más arriba que los hombros, le ofrece una sonrisa como gratificación; como diciendo: Me hiciste vivir nuevamente, y quizás mejor que cualquier otra vez. Él, interpretó esa sonrisa como una necesidad de acercamiento. Y ahí en General Holley 2284, se dieron su enésimo beso, pero este fue especial, porque selló o más bien pactó algo intenso, algo que provenía del lado afectivo del cerebro. Él acercó su cabeza lentamente mientras los brazos mal apoyados en la cama tiritaban no de miedo, sino de los puros nervios, de saber que esto se repetía. Pero el paso seguro lo dio ella. Sus dorados cabellos se desparramaron hacia el lado derecho cuando ella giró la cabeza para recibir mis labios, osea los labios de él. Ambas lenguas jugaban a la guerra mientras la mano de la moza acariciaba la nuca de su pareja. Él se subió a ella y cruzó su mano por la cintura perfecta de la amante, que quizás desde esa mañana ya no sería tan solo su amante. Por los poros se deslizaban esas gotitas de pasión que seguían el camino de los rasguños que ella dejó en su espalda. A él no le importaba mucho, porque quizás esas heridas no fueron tan dolorosas como otras heridas del pasado.

Ella llegó a las 17:30 en punto ahí. Él se tardó diez minutos. Pero eso no bastó para que apenas se divisaran, se regalaran una sonrisa recíproca. Ninguno de los dos sabía cómo terminaría esto. La caballerosidad, muy característica de él, fue un punto a favor como cuando le abrió la puerta del Café literario Mosqueto, y también cuando le acomodó la silla. Ella se sonrojaba cuando él hacía estos gestos, aunque él estaba acostumbrado a eso. Ella lucía preciosa, con un abrigo de piel negro con una bufanda gris incorporada, unas medias con encaje y unos botines con taco. A pesar de eso, ella se veía más pequeña que él. Pero todo ese atuendo contrastaba con su hermoso pelo corto y rubio natural. Le daba un toque de afuerina y bastante femenino. Ella pidió un capuchino cortado, mientras que él, uno de vainilla con canela. Pese a que debería venir la típica conversación de: ¿Cómo estás? o ¿Por qué te demoraste?, él la sorprendió diciéndole: Te ves hermosa... pero ahora ella lo sorprendió respondiéndole: tú también guapetón. Y la complicidad se volvió adversa a cualquier propósito o destino que tuviese esa tarde. Ambos se preparaban mentalmente. Mientras tanto, él sacó un viejo libro del estante. Cómo olvidar a Gustavo Adolfo Becker si su padre tiene un libro de poemas con el cual conquistó a su madre. Él eligió una estrofa, abandonó su silla y se arrodilló al lado de ella, tomó aire y soltó con voz poética:

Pero en vano es luchar, que no hay cifra

capaz de encerrarle; y apenas, ¡oh, hermosa!,

si, teniendo en mis manos las tuyas,

pudiera, al oído, cantártelo a solas.

A ella se le humedecieron los ojos y antes de que el sentimiento y sus labios hablaran por ella, él le dio un beso en la mano y se sentó. Y así se pasó la tarde, entre eufemismos, reticencias y alusiones. El día nublado auspiciaba más ambiente a la innecesaria conversación. Luego de los cafés que él pagó, caminaron por ese tan bohemio Barrio Lastarria hasta el Parque Forestal. Algo en el estómago le decía a él que no debía transitar por ese parque, pero los pardos ojos de su acompañante no le dejaban escapatoria. Ninguna novedad. Continuamos hasta el Bustamante. Ya no eran necesarios los lentes de sol, porque estaba oscuro y gris, pero ella venía coloreando todo... era como un arco iris, sonriente y astuta. Ella le ofreció la mano y él se puso nervioso, pero aceptó guiarla. Cuando él le tomó la mano, ella muy rápidamente se colgó de su cuello y sus bocas quedaron tan cerca como sus ojos. Mirándose fijamente, ella comenzó a cerrar los párpados y él hizo lo que tenía que hacer. Fue un beso lento acompañado de caricias, ella en la nuca, él en la cintura... de esas que tanto le fascinan. Cuando sus labios se separaron y la saliva se había intercambiado, ella sonrió con esperanza, él sonrió con picardía y a la vez la tomó como los novios toman a las novias y le dijo: Yo contigo me caso. Ella se reía y se hacía la difícil, y pataleaba, hasta que ambos cayeron al pasto, en donde ambas lenguas se volvieron a encontrar. Y la humedad, y el viento mediterráneo templado, y la oscuridad no eran obstáculo para gestualizar un enorme cariño que nació de la nada. Ambos tenían contacto hace mucho, pero nunca se hablaban, hasta que ambos sufrieron por amor. Ahí se dieron cuenta de que tenían mucho en común. Luego de que los abrazos pedían más él le sugirió algo atrevido: ¿Por qué no vamos a un lugar más cómodo?

Luego de varios Ballantines, ambos ebrios, se dejaron caer en una muy espaciosa cama. El sueño desaparecía y daba paso al fervor y a la fogosidad. Ella lo dio vuelta, se subió a su espalda y acercó sus labios a su oído. Muy sensual y cálidamente le susurró:



I'm going to rape you

Percepciones




















Everybody's gotta learn sometimes...

Animadversión etérea. Densa atmósfera, apacible pero cargada. Volátil. Desaciertos inoportunos, yerros, omisiones y descuidos. Fatal premonición. Brazos cruzados. La expresión no se extingue al manifestarse, mientras ocurra y escurra, el ademán se asentará en la actitud y la crítica.

Pero no, yo quise más, y no hay más. La entonación y los propósitos rotaron según la cantidad de veces que el segundero se tardaba en hacer el gesto recíproco y constante de un círculo perfecto.

Es el rayo que escala en cada vértebra hasta el centro de la radiación, en donde ocurre la sinapsis nerviosa, la que avisa que no. Cable a tierra. Ese misántropo, Maynard James Keenan, entona serenatas para la evocación de tu cálido regazo; de esos que hace treinta días alegraban mi engañada percepción. Era fehaciente como los deslices que ambos consumamos y perpetramos. Aquellos, en este momento, son nuestros trofeos de orgullo, de absurda vanidad y pedantería. Es el cauce que nunca más podremos cruzar, porque el otro lado no está al otro lado, sino a cincuenta kilómetros.

Tardes de lujuria con virtuales desconocidas, antros perdidos en una civilización escondida, planes y ocurrencias en las tardes santiaguinas de no-otoño. Quién diría que la clásica estrategia que me llevó a la gloria en el pasado, hoy caducó. Fueron tus enormes consternaciones, capas y abrigos cubiertas de malas oscilaciones. La razón de mi caída no fueron mis técnicas para encantar ni seducir, sino que durante esos catorce meses te llevaste el órgano vital que hace funcionar el sistema circulatorio, el apego y la autoestima. Hacia ellas he funcionado excelente, quizás soy más generoso. Pero el meollo del dilema radica en la lejanía de mis pensamientos, la vaga concentración en el acto, en la eterna fotografía del sillón cuadriculado del tercer piso, que más que objeto físico, fue testigo de la más desgarradora promesa incumplida.

El vaivén de ambas pelvis es lo más subjetivo que existe en este universo, la ecuanimidad reside en la actividad del córtex prefrontal izquierdo del cerebro, relacionado con las emociones positivas, y también depende de las correlaciones importantes entre los niveles de hormonas como la serotonina, la dopamina y la oxitocina. En palabras más acordes, es el roce de mis labios en tu cuello, el juego de cosquillas, la mirada de pureza, la risa sin sentido, la pena acompañada, la sola sensación de saber que estás detrás de mí, y que puedo confiar en ti.

De esta forma es que el agujero no puede taparse. Quedará eternamente el cráter que marcó tu indiferencia y tu gélido comportar.

Hojas secas en un callejón iluminado por el ocaso, un estrecho abierto, con faroles y bancas añejas de color verde. Tan esparcidos como nosotros están ahí, la gravilla y el tupido ambiente, ni cálido ni frío. Sólo inoportuno, como siempre. Me incomoda el anillo de matrimonio, lo reciclo sin perderlo en mi bolsillo, de esos pantalones de tela, rotos no de rebeldía, la causa es el paso del tiempo. Con cincuenta años o ahora, el sentimiento es el mismo. Hace un mes te perdí. Falleciste junto con las arrugas de mi piel. En las paredes del salón, en donde yo solía tocarte el piano, están los diplomas y los premios que hoy absuelven nuestro esfuerzo. En el suelo entablado, un viejo libro que se desprendió de nuestra biblioteca, debe tener setenta años ese empastado documento. Tiene un corazón en la portada ficticia, y en el epílogo advierte: El Regreso del Joven Príncipe.

Lo lograste. Te quedaste en mi mente para siempre.
No todo el que sonríe es feliz
No todo el que ríe se está divirtiendo
No todo el que contempla su reflejo ama su imagen
No todo el que calla está en calma
No todo el que está rodeado de gente se siente acompañado
No todo el que da consejos sabe como salvarse a sí mismo
No todo el que espera una señal es optimista
No todo el que camina quiere avanzar
No todo el que mira el frente quiere continuar

Esta vez... las nubes juegan en mi contra

Y está ahí... ese toque de otoño invernal, como el de la Avenida San Pablo.. como si fuese un estereotipo de un cementerio o un pueblo fantasma. El firmamento se adorna por una tímida capa de nubes, en las cuales puede verse a sicarios rayos de sol penetrando en ellas. A pesar del cuasidelito, todavía no llueve. Me inquieta un poco. Me pone nervioso el color arena de las hojas que dudan en caer de los árboles, porque saben que serán aplastadas por desconocidos que abarcan un rumbo fijo, constante. A veces indeterminado. Y las líneas que separan las calles parecen anguilas qué juegan con los tonos grises del cielo. Gris en la tierra, gris en las casas y gris el espacio. Qué más... a sí! el viento. El viento vuela y sigue, surge y desaparece. El viento lleva al éxtasis, a sentirse emperador de las sensaciones por un intervalo de tiempo ínfimo. Como también induce al frío. También a la pena. El viento es quien se encarga de recordarte las culpas que nunca tuviste. El viento abofetea los instantes deficientes, y te deja con el yerro y la angustia. Las micros van y vienen, los autos también. Con sus bocinas que interrumpen la "calma" y que objetan la "paz". Por las calles perpendiculares del poniente de Avenida Santa Isabel se ven diversos Wolskwagen escarabajos, pero ya no tengo a quien golpear. Ya intentar jugar con otra persona es poco hilarante, tedioso y hasta inoportuno. El Parque Forestal es la cuna y la procedencia misma de todas las aflicciones, consternaciones y desconsuelos de dos amantes. Los recuerdos yacen en la presencia del forraje verde chillón que se carcome debajo de las serpientes escamosas de piedritas chicas, que la gente le llama caminos. Árboles que morirán algún día con mil secretos guardados. Ellos saben lo que hicimos y también lo que pensábamos. Ellos invocan a las lágrimas cuando ven que la desdicha es evidente e incuestionable en un alma sensible.

Él va a clases de vez en cuando, y sólo porque no puede pensar todo el día. Pensar también cansa, por eso la universidad es una fuente de descanso mental. Tiene algunos detalles grotescos, bizarros y arrogantes, pero es un descanso mental. Temporal. Ocasional. Porque cuando Él sale de clases, sí de sus aburridas clases, con aburridos, raros y soberbios compañeros y con aburridos, raros, soberbios y estúpidos profesores, Él va a ese Parque Forestal, todos los días. Es su costumbre y las almas en pena lo apodaron de "El Loco del Forestal". Él se sienta en una banquita de madera verde, que parece que quisieran decir: No pongas tu trasero en mi verde dignidad. Él hace como que lee un libro. En estos tiempos todos son intelectuales y tienen grandes cerebros. Todos los que usan lentes son profesionales. Él sabe a lo que va, sabe que se está autocrucificando. Él mismo se clava en su propia cruz.

Y Él la ve pasar, todos los días. A veces va con otros, a veces pasa. A veces siento que mira, recurrentemente y detrás de esas falsas sonrisas también comparte esa tristeza del desequilibrio, pronunciado y reiterado, del quiebre de la dependencia y la reciprocidad.

De vez en cuando, Él cree que ella lo mira de reojo. Pero ella no sabe que Él está ahí.

Luego de que pasa por delante de sus ojos, que alguna vez estuvieron mirándose frente a frente en la más íntima habitación, los árboles invocan a las lágrimas, y el viento lo vuelve a abofetear. Y Él cree que ella está feliz, que por fin está conociendo el mundo, y que Él ya no es necesario para guiarla más.

Hace un poco más de un año, Él decidió cuidar a la que parecía su pequeña hija, y la llevaba de la mano por una ruta feliz, de flores y corazones. Él le mostraba lo que era bueno y lo que era malo, Él la defendía de quienes intentaban herirla, y la apoyaba en sus nuevos desafíos. Él siempre estuvo ahí cuando el fracaso golpeaba a su puerta, y Él le mencionaba, una y otra vez: Vamos, tú eres la mejor!!! Sucesivamente pasaban estas cosas y Ella iba aprendiendo. Ella era ágil y muy inteligente... no necesitaba que le enseñaran las cosas dos veces. Ella siempre recordaba. Pero todo se volvió repetitivo, y Él no quería que le pasara nada malo a su pequeña, pero Ella ya no era pequeña. Ella se liberó y Él quedó con el alma rota. A Ella se le acabó el amor y se alejó, así son las distracciones inoportunas de la vía a seguir. Él no se rindió y a pesar de estar deprimido por un tiempo.. Él la buscó. Ella le dio una nueva oportunidad, pero Ella ya había conocido a alguien más, a muchas personas más. Ahora Él era el indefenso y el temeroso a perderla y Ella seguía su camino, mirando de vez en cuando hacia atrás para ver si Él seguía ahí. Ella debió haberlo tomado de la mano tal cual como Él lo hacía cuando Ella era indefensa. A Ella le avergonzaba que sus conocidos y sus amigos la vieran con Él, pero no le importaba, y Él seguía atrás de ella. Hasta que Él se dio cuenta que Ella no le retribuía nada de lo que Él le demostraba. Él se cansó en ese momento, Ella se cansó hace mucho. Él todavía la ama, Ella no sé. ¿Se pueden imaginar la sensación que tienen los padres cuando los hijos se van de la casa y son independientes, y ellos, que los cuidaron durante largo tiempo, se quedan solos y no saben qué hacer? Así se siente Él ahora. Pero Ella tiene que vivir y ser independiente. Cuando Él se haya ido muy lejos y no esté más, Ella querrá volver a sentir sus abrazos... pero Él ya habrá desaparecido.

Y no llovió. Esta vez las nubes jugaron en contra de todo propósito concreto y determinante. Si llueve o está soleado, el proceso está completo. Pero si el día está nublado como hoy, queriendo llover, el proceso queda abierto, y el ambiente es meláncolico, y por eso las nubes juegan en contra. No queda otra que esperar un poco, esperar a que ella se aleje hacia el oeste o el poniente... como sea, mientras más lejos esté, es más seguro retornar a casa, a esa pieza oscura que nadie conoce. Los semáforos siempre están en verde, y la gente corre como comadrejas escudriñándose entre ellas, acá el más popular gana. Pero no importa, a veces ser un perdedor te convierte en el ganador de los arrogantes que no quieren reconocer su derrota, pero eres un ganador sin duda.

A esta hora del ocaso, las nubes acribillan al sol que muere hasta mañana, o quizás hasta el próximo verano. A esta hora del ocaso Él regresa a su oscuro cuarto, a barrer los trozos de vidrio que aún quedan en el suelo, de una cajita en donde alguna vez vivió una linda muñeca de porcelana...

La primera lluvia de Abril.


Y ahí estoy... me di cuenta que me quedé dormido en la micro, y pensaba que si seguía tiritando se me iban a quebrar los huesos. Estaba medio ebrio, medio alegre y bastante triste.

En un lugar que no conozco me bajo, el chofer no tiene compasión, como yo no lo tuve con él cuando no le pagué... sólo me dijo: ándate a tu casa weón. Esas palabras me deprimieron más.

No me acuerdo muy bien... Las Parcelas parece que decía el letrero mojado que indicaba las calles... nunca había estado ahí... sabía que era peñalolén pero de verdad me sentía perdido. A esa hora y con ese clima, ni el más valiente o choro estaba de ánimo para quitarme mis pertenencias, a nadie le interesaba.

Comencé a descender en dirección a mi casa... era lo único que quería. Se me venían a la mente las más de 30 canciones que sonaron en el wurtlitzer de Iron Maiden y quizás empecé a tararear la más tocada. Fear of the Dark. Eso no me animó ni hizo que tuviese menos frío, pero me hizo olvidar ciertas cosas.

Mis párpados se veían dos tercios más afectados por la gravedad... no llegaré a mi casa... no podré taparme con esas confortantes sábanas y frazadas que han albergado, en muchas ocasiones, el sudor de una mujer apasionada, de una mujer que me regalaba su corazón.

No puedo más... mi acompañante me advirtió en la micro que no me quedara dormido, pero recordar los últimos acontecimientos de mi vida amorosa me llevaron al profundo sueño.

Y seguía lloviendo.

Quién iba a pensar que la primera lluvia de abril sería la más nostálgica. La esperaba tanto como esa soberbia respuesta, que me indicaba que no había paso atrás y que, luego de presentar muchas evidencias, saldría culpable por algo que no cometí. Estaba anunciado... la casa se seguía construyendo con arena y no cemento... No tenía pilares ni cadenas que la sujetasen. Era volátil como la sangre que llegaba a mi corazón, bajo un arsenal de nubes negras que tapaban la cuenca del Aconcagua.

De mis ojos también llovía… sin razón alguna pero llovía. Gotas más ácidas que provenían desde mi cuerpo que se mezclaban con la polución santiaguina que se esfumaba… y hacía frío.

A veces las personas tienen miedo de hacer cosas que a otros le parecen mal por el simple hecho de que ven el fracaso como lo más cercano… y si esta sensación, de frustración y decepción, no era fracaso… entonces no me imaginaba algo peor. ¿Y qué? Algo podía doler más que esto? El mismo viento conspira contra mi rostro, el frío se posa en mi cuerpo como una manta gélida, el dolor comienza a bailar irónicamente al lado mío, apuntándome con el dedo y dándome a conocer las cosas que pude haber hecho bien. La consciencia me viene a traicionar… es un signo de que la naturaleza me odia.

No puedo hacer mucho, y tal como la canción: “Estaba el diablo mal parado, en la esquina de mi barrio… y al lado de él estaba la muerte con una botella en la mano…” Yo me senté, y sentí el cálido fervor que provenía del barro… mi ropa estaba asquerosa, al igual que mi alma. Y como a quién le hubiesen disparado en el pecho, caí rendido bajo la lluvia en un callejón oscuro y larguísimo… tenebroso y lúgubre. Un callejón maldito.

Estaba al medio de la calle, y pensé.. si me atropellan, estaré dormido. Ese fue mi consuelo. Y me dormí… en el medio de una calle que no conocía, con un sentimiento que sí conocía y con un destino que podría conocer. Dormí, sin preocupaciones, con frío y sin amigos, pero sin atajos.

Quizás mi error fue decirle a mis viejos que no llegaría, primera vez que salgo de mi casa sin un rumbo fijo… no, quizás hayan sido más veces. Ahora eso no importa. En la casa no me esperaban y no tendrían por qué llamarme a las 4 de la madrugada.

Y sentí que mis huesos se me iban a quebrar, pero tal cual como un pequeño mini infarto de desconcierto, ocurrió algo impresionante. Mi celular sonó. Y esa fue la palabra adecuada: Desconcierto, o caos, o confusión… el mundo de las personas no tenía por qué acordarse de mí, nunca le di motivos para eso.

Con mi nublada visión de lágrimas y mucosa... de esa que llega cuando lloras accedí a contestar medio dormido… y mi corazón se detuvo por un milisegundo. Era ella, y estaba enojada… como este último tiempo, como este último mes. Era ella, decepcionada de alguien quien le falló mucho y la convirtió en mujer mediante las frustraciones. Era ella, pequeña pelirroja, dulce y preocupada durante un tiempo, déspota, soberbia y orgullosa ahora. Y sabía que era por mi culpa, esa culpa que no se te sale del corazón hasta que logras concluir lo que te propones para cambiar, lo que no pude hacer, lo que el tiempo y las adversidades me impidieron hacer. Nuevamente no salió de las palabras.

No sé que me dijo, pero cada sonido en mi tímpano era un puñal en cada vertebra… esto parecía una autopsia, pero con la diferencia de que estaba vivo… los médicos asistentes eran el frío, la soledad, y el desconsuelo, las herramientas eran la lluvia y el tiempo y el encargado de cisurar en muchos pedazos mi corazón era ella… y sus palabras, y sus gestos, y su gratitud.

No sé por qué le corté… no hubiese podido pedirle ayuda… con qué moral y decencia, después de la imagen que tiene ella de mí, no estoy en condiciones de pedirle alguna cosa. Y las lágrimas eran más espesas y deshechas. Me sonó el celular nuevamente, pero no me interesó. Ya estaba abajo… para qué bajar más?

Y me volví a dormir.

Susto, terror… más de lo que tenía, se sintieron de un chispazo. El vapor se veía claro frente a dos soles que me apuntaban con su radiante luz. Era una camioneta, y una buena persona… quizás el pensó que estaba muerto, pero cuando abrí los ojos corrió a ayudarme. Es parte del cinismo y doble estándar humano. Inherentes a su condición de raza superior preocupada de los demás. Sin embargo, fue un gesto noble.

Me tomó en brazos, pero yo le dije que me podía parar. Era mentira… cuando me dejó solo e intenté ponerme de pie, mis huesos no rindieron, y tal como mis párpados hace algunas horas… me caí vencido por la gravedad.

Él me ayudó a contenerme en mis piernas y a subir a esa enorme camioneta… yo ya estaba completamente sobrio, pero estaba aturdido… como un pequeño niño perdido en un supermercado. Me preguntó dónde vivía, y le di las indicaciones… no hay mucho que contar de ese viaje… me interrogó de Arica a Punta Arenas, pero yo nunca dije nada… sólo le agradecía por su cortesía. Le dije: me quedé dormido en la micro y el chofer me dejó tirado, y que después me asaltaron y por eso estaba llorando. Le mentí.

Luego lo abracé como si fuese mi padre, y me largué a llorar de nuevo, pero sin alaraquear tanto. Eran las 6:30 de la madrugada, me desnudé, tiré toda la ropa a la lavadora y me metí en la cama como si nunca hubiese estado en una.

Black Out

Y ahora me encuentro aquí.. frente a un cuadro blanco en donde tengo que escribir algo.. algo que venga de la razón, de los sentimientos, de situaciones o historias vividas, o simplemente algo de mí.

Y ¿Quién soy yo? Realmente pienso que nadie se ha hecho esa pregunta.. en donde cada uno auto-analice sus defectos y virtudes, donde uno sienta la capacidad de mejorar como persona. Este último término me complica porque creo que la gente está condenada a vivir en convivencia, pero cuando esta se hace insoportable.. ¿para qué crecer como persona? ¿Para demostrarte algo a ti mismo o para cambiar el mundo?

Hermano, le voy a decir una penosa y cruel verdad: El mundo no se puede cambiar.

Caminando me he dado cuenta que ya no tengo la virtud de sonreír fácilmente. Qué daría por ser como ustedes, en sus casas grandes y sus lujosos autos, junto a su familia feliz, que no tiene ningún problema y no le debe dinero a nadie. Qué daría por no haber nacido nunca para ver esto. Lástima que el mundo es así, inversamente proporcional a las necesidades y deseos de cada persona. Por eso se hace tan difícil permanecer en él. Y me aburro. Me aburro de caminar porque no sé dónde ir, me aburro de dormir porque me molesta despertar, me aburre observar porque a veces veo cosas que me hieren, me aburro de pensar porque me ilusiono y me imagino que nada de esto pasó. Me aburro de respirar porque el ambiente está apestado.

Un poco anémico, un poco volado, un poco triste y resignado. Una persona que nunca sirvió para hacer feliz a otra, si no es por aparentar.. por caer bien, pero no por como soy ni por lo que soy. Me dijeron por ahí que me gusta.. y hasta me excita pensar de que no le importo a nadie.. y le respondo que no, no me gusta ni me excita, no estoy tan cagado, pero si tú sintieras como yo, si vieras lo que yo veo, si percibes lo que a mi me aparta, créeme que tendría razón.

Siempre traté de dar los mejores consejos, para ayudar a quien pudiera, pero ninguno de los consejos sirvió conmigo. Siempre cuidé lo que era mío, pero nunca fui egoísta. Siempre añoré tener cosas pero nunca fui envidioso.. Un poco idealista y otro poco melancólico. Pienso que el ánimo siempre fue falso, y que lo real nunca lo fue y nunca lo será.. si de hecho no nos llevamos ni el cuerpo cuando nos vamos. Sólo pasamos y nada más. Te recuerdan si escribiste una canción bonita, si bombardeaste a un país o si anotaste dentro de la red, pero nunca por más del tiempo en que alguien nace, o que muere.

Life goes on and on and on
If you think it's al gone wrong
Go on and on and on
Life's a con a con a con
If you think you can't go on
Go on and on and on

No digo tampoco que todo haya sido malo. Me gusta el otoño, ver caer las hojas color café.. como las de los álamos o plátano oriental. Eso me llena de energía. El viento me apasiona al igual que las nubes grises. Pero ese fervor es tan pasajero como un beso. Siempre se extraña.

Quiero reconocer que, por lo que me han dicho este último tiempo, no soy una persona confiable.. mi mente tiene muchas aristas que me hacen tambalear al momento de realizar las cosas. Y miento.. cuando me preguntas: ¿Cómo estás?.. y te respondo: Bien, y miento cuando me miras a los ojos y ellos te reflejan una tranquilidad y una calma envidiable. Miento cuando no tengo seguridad en mis propias cosas, mis posesiones e intereses. Pero nunca fue mi intención mentir al amar. No lo concibo, y no me lo perdono.

El mayor enemigo en la historia de mi vida fue el tiempo, se hizo tan largo como corto, jugó con mis predicciones y acaeció de golpe en mi sien.. cuando lo necesitaba se iba y cuando no lo quería me abrazaba y se quedaba conmigo, y me preguntaba si de verdad yo quería estar en ese momento, en ese espacio. Pero se tergiversaba, porque mientras me hablaba, me clavaba un puñal en el dorso. Y siempre se hacía eterno y etéreo, impalpable y volátil. Silencioso pero constante. Una molestia.

Creo que la gente que me rodea piensa que soy una piedra. Son tan comunes que no las toman a menos de tener el propósito de agredir o lastimar a alguien. Las piedras golpean, pero también les duele a ellas, y nadie las escucha llorar, porque a nadie le interesa.

Estos cortos 20 años han sido intensos. En el país se hace cualquier cosa menos vivir. Hay tantas preocupaciones y motivos, que saber ser persona es idiota o estúpido. Si haces algo mal te joden hasta que te mueres. Si haces algo bien, es tu deber. Si tienes dinero y eres lindo y sobre todo.. estás a la moda.. ERES LA RAAJA, WEÓN!! Lo siento, nunca encajé, quise, pero llegó al punto de no interesarme, no lo necesito.. y parece que si lo hubiese necesitado, hubiese sido feliz desde su perspectiva, pero no.. la verdad siendo apartado y de mal aspecto fui libre para pensar lo que quería, y no lo que me imponían, y poder tener a mi modo las cosas.

No necesitas luchar por nadie más que por ti. Me he convertido en lo que siempre odié, y quizás es porque comencé a pensar.

Con toda humildad y sinceridad hago una confesión bastante fuerte, quizás no tanto. No me veo en 4 años más. No me gustaría planear porque siempre todo sale mal (experiencia), tampoco imaginar porque podría caer antes. No tengo expectativas ni ganas. No lo deseo y no tengo, por nada ni nadie, algo por qué luchar. Los dioses se apartaron el día en que nací, y el cielo se tapó cuando comencé a hablar, la tierra se abrió cuando comencé a actuar y el mundo funcionó bien, porque me aparté.

Segregación, auto exclusión, resignación, asco, antipatía, fragilidad, temor, animadversión, resentimiento, desagrado, oposición, repulsión, aversión, repugnancia, salvedad, auto excomunión, destierro, rechazo, reserva, silencio y omisión... Alejamiento e incompatibilidad.

Quisiera que las cosas hubieran sido de otro modo, pero ya es tarde. Nunca tuve derecho a ser verbo.. siempre fui sustantivo, a veces adjetivo, pero no calificativo. Me gustaría que todas las lágrimas que derramé hubieran sido de dicha, pero ellas yacen en la más infinita desolación. Y me ahogo. Estuve gritando mucho tiempo dentro del pozo, pero nunca nadie me sacó.. me escucharon y se asomaron, pero sólo era un niño diferente a los demás. Me hice amigo de la humedad y el ocre, de matices sepia y tonos marrones, grises y verdeoliva, tuve más cercanía con secreciones desconsoladas y acepté unirme. Era simplemente mi mente perdida en el ártico polar.

Más allá de mis sueños, se encontraba el poder realizar algo trascendental pero que no incluyera a las personas. Algo por ser recordado y que fuera de importancia, pero que no llevase a ser idolatrado ni mucho menos querido. Algo que sirva pero que no consuma ni sea consumido.. algo tan simple como una cajita. No guarda grandes tesoros pero sí recuerdos o cosas valiosas para el portador... tan valiosas como el oro, pero tan insignificante a vista gorda como el polvo.

And I find it kinda funny
I find it kinda sad
The dreams in which I'm dying
Are the best I've ever had
I find it hard to tell you
I find it hard to take
When people run in circles
It's a very, very mad world, mad
world

Al dar vuelta esta página pienso que podría haber sido feliz.. hubiese tenido mi señora, mis hijos, quizás un perro, quien sabe, y un trabajo digno y un auto.. de esos lujosos. Creo que por más que pida seguir hay algo que me lo impide y es el poco amor propio. O el orgullo. No sé, es ajeno a mi realidad, es distante a mis pretensiones, y es drástico y exigente.. va más allá.

Esto no es un milisegundo de mi vida, tampoco es una percepción.. sino que son años de vida (si es que se le puede llamar vida) ...años en los que he aprendido que nadie puede aprender, ni cambiar por más que tenga la voluntad. Cambiar no significa eliminar del cuerpo, de la mente o del alma algo que no le gusta a los demás, cambiar significa amar. Amar significa dar todo por algo o alguien, a ciegas. Porque sabes que el otro te va a responder. Pase lo que pase. En las buenas y en las malas, por siempre y para siempre, siempre siempre. Pero el amor es tenue, delicado, abstracto e inmaterial.

Hoy me calman las pastillas.. pero ¿de qué me calman? Si es por eso toda mi vida hubiese tenido que tomar fármacos, drogas y esas cosas... quizás es porque quisiera inventar otra realidad, en donde fuese considerado, quizás ahí amo y me respetan, quizás me entrego por completo y puedo confiar en la sensación y no en la tentación, abarcando paz en mi alma o violencia con lo que no me parece, o adiposidad en mis principios y no en mis turgencias. O simplemente consumo drogas para satisfacerme y tener fortaleza de mis miedos... como el de abrir la puerta y no saber si está la palabra "seguir", o el de tener que abrir mis párpados todas las mañanas, o el de mirar a los ojos a las personas para decirles que se queden un poco más conmigo.

I felt the coldness of my winter
I never thought you would ever go
I cursed the gloom that set upon us
But I know that I love you so
Oh, but I know that I love you so

Adios. Intenten no odiarme por no pensar como tú lo hubieses hecho, intenten no culparse de algo que venía listo. Intenten recordarme no como una flor, sino como un cactus , que siempre estuvo ahí llamando la atención, pero no era importante para nadie porque cuando te acercabas, te herías.


Buen viaje.


La ilusión no puede ser razón.

Tal vez mi vida no es aquí ni en ningún lado,

Ni las lágrimas se hacen muchas para comparar el dolor del alma.

Ella ríe, yo me apago.. para ella es más fácil. Se hace fácil esconder, se hace fácil aparentar y se hace fácil sentir que nada pasó.

En soledad me siento más acompañado, acompañado me siento más solo.

¿Y crees que es sencillo? No tanto para mí como lo es para ti.

Veo tu reflejada sonrisa como si encontraras ansiada libertad anhelada. Te veo, más de lo que tú piensas.. a veces estoy más cerca de lo que crees.. y me apena ver lo que veo, lo que leo…

… y lloro.

Creo que mereces la libertad de acción. Tuviste represión durante toda tu vida.. ahora eres libre como siempre haz querido, pero te prometo ser la espina que se clave en tu conciencia cada vez que te acuerdes de esos momentos, los que reíste conmigo.

Lo que tú crees que piensas es que estás triste, y tratas de sopesar mi dolor uniéndote… pero no. Por dentro sientes que no necesitas de mí. Por favor, sincérate y dime que quieres ser libre. No atormentes a este gris corazón, no ilusiones que decaigo más aún, no sonrías que mi tristeza no depara gravedad alguna.

Y ahora, sentado en la tierra campestre, noble y acogedora, me dan ganas de estar debajo de ella, como los ventrículos drenan el carbono, secándome, decantándome. Oxidándome y enterrando un cuerpo usado y un corazón desgastado y agujereado por maltrato, y olvidado en las cenizas.

Y el mundo es así: inversamente proporcional a las necesidades y deseos de cada persona. Por eso se hace tan difícil permanecer en él.

Misantropía

No pertenezco al norte ni al sur,

Al cielo o al infierno.


Estoy más sin embargo aquí

Y solo vine a vivir; a sentir,

Por más vueltas en mi cabeza,

No doy crédito a lo que mis ojos ven,

A lo que mi corazón siente,

O lo que de verdad vale la pena.


Tal vez suena patético

Pero es mi verdad,

Una realidad dulce y amarga;

Blanca o negra,

Que se combina en un mar de sentidos y dudas...

Como englobar las razones y sensaciones,

Que un solo ser es incapaz de manejar.


Aun mas sabiendo que no esta aquí

Ni en ningún lado…

Amarte es mi placer

Me refresca tu sonrisa, me acaricia los sentidos, en un rumor tibio en el viento, late mi corazón contento; cuando veo en tu alma de niña, los rumores de un deseo lejano que me nombra en el silencio, recorre tu mirada un pensamiento lívido y acaricias mi fulgor sin aspavientos. Lento, tomo tu mano, me jacto de ser tuyo, más allá de la duda invento un destello de sol, por tomarte entre mis brazos, en el ocaso del miedo… renacer soberano en tus labios.

Musical compañera, tienes el sello del valor escogido, reinarás victoria después del dolor, habitando un cielo de oraciones construido… vibro infantil entre tus lágrimas… pidiendo a la altura por tu redención. Y en mi oración eres mía.

Cierran todas mis heridas, gravitamos unidos, algún sueño invocado, acaeciendo planeta, hijos de la eternidad, con la claridad de la vida, somos dueños invisibles de una realidad poderosa, que nos regala su luz para construir el amor.


Quiero llevarte a un lugar de verdes pastos, a un lugar de descanso, sin tiempo, sinceros, descalzos, con el espíritu desnudo, intactos; recorrer contigo los lugares en que se respira la sonrisa y el desapego: la generosidad natural que hay en el corazón.

Quisiera viajar junto a ti, más allá de la eternidad, para que tus ojos nunca más necesiten dormir y al fin descansen; para improvisar en la mágica magia de imaginar y crear caminos conscientes, amables y sinceros.

Quiero estar esta noche contigo, disfrutar de tu mirada cuando tu corazón está en paz… restregar la simpatía nuestra y la simpleza… y limpiar nuestros deseos hasta hacerlos desaparecer; quiero verte en lo alto de tu interior, con la humildad en tus manos y sinceridad en tus labios. Quiero compartir contigo un instante infinito de alegría: la alegría de la simpleza.

Quiero hacerte entender la trascendencia de nuestro espíritu y lo innecesario de la cultura material; quiero llevarte al lugar después de tu muerte para ver si necesitarás algo de lo que ansiamos y anhelamos tanto por vanidad e invitarte en algún momento a abrir tu corazón, para que compartamos juntos las palabras que yacen dormidas en el principio de nuestra creación…

…porque sólo el amor nos hace eternos.

Soñar esta fe
No me puedo levantar
Y aunque pudiera... qué motivos hay
Oigo las voces, nunca dejan de gritar
Es la resaca de haber vuelto a fracasar

Tú dices que aún se puede arreglar
Y yo no hago más que naufragar

Incendio a las tres
Suicidio a las diez
Y siempre es así el mundo al revés.. para mí
Las doce y media sigo preso en esta prisión
Estoy condenado a quererme como soy
Aviones del sur, silencio azul
Me siento en el bar. Y tú ya no puedes ni hablar

Y suena la misma canción
La que me hizo entender que no
Daría mi brazo a torcer
Que era imposible ser tu piel

Limpiar los coches, llorar las aceras
Las noches se inundan de tristeza
Relojes que ya no funcionan
Marcan las horas que no quieren pasar
Ya no importa decir la verdad
Mentiras rondando por la ciudad
No nos quedan silencios para hablar
Condenado a no saber donde estas

Y suena la misma canción
La que me hizo creer que no
Daría mi brazo a torcer
Era posible ser tu piel
Tu piel, tu piel, tu piel


















y la paciencia se me va
junto con la cordura
y las ganas de seguir respirando...

Resignación.

El pensamiento se acabó
El sol nunca más salió
El poeta se escondió
Sus apuntes descuidó
Una flor se marchitó
La conciencia falleció
El cerebro se quemó
Su camino se desvió

El destino queda atrás
La razón no fue capaz
Una cámara de gas
Aniquila nuestra paz

El sistema ha cambiado
El amor me ha apuñalado
El caracol se ha resignado
De su casa ha partido.
Una nube se ha podrido
El sol nunca ha conocido
El egoísmo ha vencido
La ignorancia ha sonreído

¿Por qué mierda hay que aceptar
que me excluyan de pensar?
Ahogado en este sucio mar
tengo ganas de marchar....

Agónico Predecible Crónico

Aquí me tienes, anclado.

Cuarenta campanas resuenan

entre alma y esternón.


Arden mis ojos,

expuestos al infinito.


Calcinados, cegados,

dibujan tu silueta

con retazos de horizonte.


Los minutos se deslizan,

caen, sin dar tregua.


Sonando está nuestra hora...

y cantan los ruiseñores

infundiéndome su fuerza

en bajamar:


"No des la vuelta, tú quieto,

no te marches todavía,

también siente ella la llamada

del amor agonizante

en su ventana".


Y aquí me tienes, anclado.

Y arden mis ojos.

Y los minutos se deslizan.

Y suena ya nuestra hora

y cantan los ruiseñores...


Ven pronto o seré cambiado

por una estatua de sal.